DÍA 1: LLEGADA A UMAG.
Desde Dubrovnik nos trasladamos a la península de Istria con la intención de visitar los pueblos de Uma y Motovun antes de llegar a Umag. Sin embargo, un terrible atasco nos llevó a completar el trayecto en unas 13 horas (un autentico horror). No nos quedó otra que suspender lo que teníamos planificado para ese día. Sobre las 20h llegamos al camping Stella Maris (www.istracamping.com), lugar que elegimos para alojarnos en Umag. Una vez completado el check in, y con un hambre voraz, nos fuimos directamente al cercano Planet Grill, donde dimos cuenta de una rica y gigantesca hamburguesa.

Respecto a Umag, sin desmerecer a este pueblo costero que elegimos como campo base, fue el que menos me gustó de todos los que visitamos en Istria. Lo bueno es que cuenta con múltiples servicios, tanto de ocio (bares, restaurantes, playas…), como tiendas y supermercados. A pesar de que no fue mucho de nuestro agrado, en Umag merece la pena visitar su puerto marítimo y su casco histórico ubicados en una especie de península en torno a la Plaza de la Libertad. Para pegarnos un chapuzón elegimos sobre todo la playa de Pine, con un buen chiringuito para tomar unas birras o vino de la zona (a mi me gustó especialmente el vino blanco Malvasía, Malvazija Istarska).
DÍA 2: MOTOVUN, UMA Y NOVIGRAD.
Bien prontito por la mañana, iniciamos nuestra ruta por la península de Istria en la pequeña localidad de Hum (1h10), un bonito y diminuto pueblo medieval en el que paseamos por estrechas calles empedradas en las que nos topamos con exposiciones de arte local y coquetas tiendas con productos típicos y artesanía. El aparcamiento tiene un precio de 3€ para automóviles convencionales y 4€ para campers y autocas.

Desde Hum nos trasladamos a Buzet (20min), conocida como «la ciudad de las trufas», en la que en el interior de su casco medieval encontraremos numerosos comercios relacionados con la trufa (turistada total, todo a precios desorbitados). La verdad es que sin más, si andas mal de tiempo no merece la pena pararse. Tras abandonar Buzet, continuamos nuestra ruta visitando Motovun (20min), ciudad medieval amurallada en lo alto de una colina con un amplio y bonito casco histórico. Aquí sí que hay que parase sí o sí.

Desde Motovun nos desplazamos a Novigrad (25min). Aquí aparcamos de forma gratuita junto al polideportivo Sportska Dvorana ubicado a 15min del centro. Paseamos por su colorido y animado puerto con bares, terrazas y algún que otro puestillo, pero sin agobios, para luego adentrarnos en su empedrado casco antiguo medieval, que merece ser disfrutado con tranquilidad.

Avances por donde avances en este casco histórico ubicado en una pequeña península, encontrarás una salida al mar donde pegarte un buen chapuzón. Cualquiera de los espigones que lo rodean es perfecto para un baño rápido. Para un baño más sosegado elegimos la playa de Karpinjan (15min andando), una playa de piedras con arbolado y no demasiado masificada.

Si volvería atrás en el tiempo en una máquina tipo Delorean, este sería, sin lugar a dudas, el sitio donde establecería mi campamento base para visitar Istria. Esta bien ubicado para visitar el resto de puntos de interés de la península, su casco histórico es realmente bonito, tiene múltiples opciones de baño y es un lugar animado y turístico pero sin demasiados agobios.
DÍA 3: PULA, PARQUE NACIONAL DE KAMENJAK y ROVINJ.
En nuestro último día en Istria, nos dirigimos al otro extremo de la península. Comenzamos bien prontito a la mañana visitando la ciudad de Pula (1h05). Tras aparcar en un parking de pago junto al estadio de futbol Aldo Drosina iniciamos la visita en el mercado, donde intentamos comprar algo de aceite de oliva pero su exagerado precio nos lo impidió. De ahí nos adentramos en el casco histórico por el Arco de los Sergios para visitar primeramente la capilla de Santa Maria Formosa y el mosaico El Castigo de Dirce, ubicado este último de cualquier manera en un callejón de mala muerte.

Atravesando la calle Sergijevaca llegamos a la Plaza del antiguo Foro Romano, donde encontramos el Templo de Augusto y el Ayuntamiento de Pula. Después nos dirigimos al Castillo de Pula, al cual decidimos solo bordear y no entrar porque no nos pareció nada del otro mundo. Descendimos hasta la catedral, para luego llegar hasta el Anfiteatro de Pula, auténtica joya de la corona de esta ciudad.

A toda prisa, para poder aprovechar lo máximo posible el día, nos dirigimos al extremo más al sur de Istria, al Parque Nacional de Kamenjak. Aquí decidimos alquilar por nuestra cuenta un kayak (50€ todo el día) con Jistra Adventures (jistra.com). Conviene reservar con antelación, además de esta manera te explican cómo puedes aparcar dentro del camping.

Con el kayak recorrimos acantilados, islas, playas, calas y cuevas, con un montón de opciones donde pegarte un bañito. Los acantilados están bastante masificados con gente tirándose al agua por todos lados, barcos, yates…, pero en las islitas estás prácticamente solo. A nosotros nos gustó mucho la cala Riplijeva uvala.

Sobre las 4 de la tarde, nos dirigimos a Rovinj (50min), probablemente la ciudad más bonita de Istria. Lo primero fue aparcar (que no es fácil en pleno agosto) en el Parking Mirna donde pueden aparcar furgos y autocas, ubicado junto al puerto (la máquina no funcionaba y nos fuimos sin pagar).

Aquí en Rovinj lo mejor es atravesar el Arco de Balbi y subir hasta la Iglesia de Santa Eufemia recorriendo la calle Grisia repleta de tiendas de souvenirs y de gente. Para luego perderse entre sus empedradas y coloridas callejuelas hasta, sin esperarlo, encontrar en una placita una pequeña y poco concurrida terraza donde poder refrescar el gaznate, un auténtico remanso de paz en este, a veces, agobiante periodo estival. Si el calor oprime te puedes pegar sin problema un baño en cualquier peñasco que rodea el casco histórico. Desde aquí, sin tiempo para más, regresamos a Umag (1h) para pegarnos nuestro último baño croata.

Tras estos 3 días en Istria, queda a todas luces claro que no fueron suficientes para ver y disfrutar todo lo que ofrece Istria. Nosotros, en 3 días frenéticos, intentamos ver lo máximo posible en el tiempo que disponíamos. Echamos de menos haber dispuesto de por lo menos un par de días más, pero es lo que ahí y los aprovechamos a tope.
