Península de Crozón
Tras arribar con nuestra furgo en el puerto de Roscoff, iniciamos nuestra ruta por la costa oeste de Bretaña en la península de Crozón. En promer lugar nos dirigios a Morgat (1h40), aquí nos instalamos en el camping Les Bruyères (https://www.camping-bruyeres-crozon.com), bien ubicado a tan solo 15 minutos andando de la propia playa de Morgat por un sendero que hay en la parte trasera del camping. Morgat es un pequeño pueblo con bastante turismo, una gran playa y bastantes opciones de actividades, gastronómicas y para tomar algo. El bar que más nos gustó fue el Le Relais Des Pecheurs que suele tener música en directo y una animada terraza.

Al día siguiente, desde el propio Morgat realizamos una tramo de la GR34, ruta que atraviesa toda la costa bretona. Nosotros llegamos hasta Ile Vierge (10km, ida y vuelta) atravesando bonitas calas de agua turquesa y varios miradores hacia los acantilados. Por la tarde, relax en la piscina y reposo para intentar recuperarme de la incipiente gastroenteritis que me llevó a visitar en numerosas ocasiones los baños del camping (Buff, suerte que solo me duró 1 día). https://www.komoot.com/es-es/discover/Ubicaci%C3%B3n_seleccionada_en_el_mapa/@48.2013327,-4.5123910/tours?sport=hike&map=true&focusedTour=1116840&max_distance=5264.53490939786&pageNumber=1

Para nuestro tercer día en La península de Crozón, todavía con la secuelas de la gastroenteritis, optamos por un plan algo más tranquilo que el día anterior y nos desplazamos hasta la playa de la Paule (4km desde el camping). La playa es impresionante y aunque el agua está un poco fresquita, bien merece la pena un chapuzón. Aunque Crozón es ideal para el senderismo y los paisajes que encuentras son espectaculares, nos quedó una pequeña espinita clavada. Vimos que en Morgat existía la posibilidad de alquilar Kayaks, lo que nos hubiera dado la opción de visitar de otra manera sus espectaculares calas. Lo dejaremos para la próxima vez.
Vannes
Desde la península de Crozón y antes de dirigirnos a Vannes, decidimos realizar una pequeña ruta por algunos de los pueblos más bonitos de Bretaña. Aquí las opciones son múltiples, nosotros visitamos los que más o menos nos pillaban de camino.

Comenzamos la ruta en Locronan (45min), bonito pueblo medieval que visitamos a primera hora de la mañana y donde aprovechamos para desayunar y callejear por sus empedradas calles. Nuestra siguiente parada fue Pont Aven, pintoresco pueblo erigido sobre el estuario de rio Aven con numerosos puentes, callejuelas y riconcitos idílicos. La ruta la culminamos cerca ya de Vannes, en Auray. Pueblo que se divide en dos la parte alta con numerosas tiendas y bares y la baja donde se encuentra el puerto y una especie de casco antiguo con coloridas casitas. Hay que tener en cuenta que estos pueblos sobre todo en verano son muy frecuentados y conviene visitarlos temprano para encontrar menos gente.

Finalizado, de momento, nuestro periplo por los pueblecitos de Bretaña, llegamos a la localidad de Vannes donde nos alojamos en el camping Le Conleau ubicado a las afueras (20min en bus) https://www.vannes-camping.com. Vannes es un ciudad medieval con unas impresionantes murallas y un animado y pintoresco casco histórico. En verano se peta bastante.

Para el día siguiente, organizamos una excursión para visitar la isla d´Arz ubicada en el golfo de Morbihan. Para ello cogimos un barco desde el puerto de Vannes (18€ ida y vuelta, 20min) situado a 1/2 hora andando desde el camping (https://www.ile-arz.fr). La isla d´Arz es una pequeña isla que rebosa tranquilidad con un montón de playas y senderos. Lo ideal es alquilar una bici y recorrer la isla al completo (https://arz-location-velo.lokki.rent/es).

Como colofón a nuestro viaje por la costa oeste de Bretaña y antes de dirigirnos a zona de La Rochelle realizamos una última parada en Rochefort en Terre, en mi opinión el pueblo más bonito de todos los que visitamos en Bretaña. Parece sacado de un cuento. A parte del castillo y sus bonitas calles con pintorescas casas repletas de coloridos balcones repletos de flore, nos encontramos por casualidad con el Naia Museum, un curioso museo sobre arte imaginario al que bien merece la pena acercarse (https://www.naiamuseum.com).

