2 días en DUBROVNIK en invierno y con un tiempo de mierda.

Llegada y primer día en Dubrovnik

 

A pesar de que las predicciones del clima eran horrorosas, decidimos continuar con nuestro plan de visitar Dubrovnik. Durante nuestra estancia en esta ciudad, con mayor o menor intensidad, nos llovió todos los días y prácticamente a todas horas. Eso sí con una temperatura más que aceptable de entre 15 y 18º. En contraposición a esta climatología adversa, el lado positivo fue encontrarnos la ciudad prácticamente vacía. La lluvia y estar en pleno enero nos permitió visitar sus principales enclaves en la más completa soledad. Toda una suerte en un lugar tan masificado. Eso sí, más de la mitad de los establecimientos estaban cerrados.

 

Puerta de Pile a mediodía
Puerta de Pile a mediodía

 

Bajo una intensa lluvia, llegamos al centro sobre las 21:30h. Dejamos la mochila en el alojamiento ubicado dentro de la muralla y nos fuimos al cercano Burger Tiger, donde cenamos muy bien y a un precio económico. Saciado nuestro apetito, nos fuimos a echar una cerveza al Karaka Irish Pub, donde nos tomamos unas pintas de PAN (1/2 litro,8€). De entre las normales la que más me gustó.

 

Karaka Irish Pub
Karaka Irish Pub

 

Los precios intramurallas son bastante elevados, por ello es recomendable aventurarse por las afueras para encontrar precios más económicos. Lo más barato que encontrarás para tomar algo dentro de las murallas son el bar Primo y el Libertina, frecuentados por locales pero que cierran pronto. A mi la zona de bares que más me gustó fue la calle Prijeko y sus perpendiculares, especialmente el Buzz Bar y el The Gaffe 2, en los que podremos escuchar algo de rock.

 

Fortaleza de Lovrijenac
Fortaleza de Lovrijenac y West Harbour

 

A la mañana siguiente, con una lluvia liviana, entramos al primer bar que vimos a desayunar (Café Festival). Gran error. Nos clavaron 11€ por dos cafés. Tras digerir el atraco, atravesamos la puerta de Pile tras pasar por la fuente de Onofre y nos dirigimos a la oficina de turismo para adquirir la Dubrovnic pass (20€ ahora, 35€ en verano) (http://www.dubrovnicpass.com). Incluye la visita a las murallas, la mayor parte de los museos y autobuses urbanos. Finalizada la gestión, visitamos el West Harbour que tanto aparece en Juego de Tronos, para luego ascender hasta la Fortaleza de Lovrijenac.

 

Vista de la calle Stradun desde las murallas
Vista de la calle Stradun desde las murallas

 

Desde la Fortaleza Lovrijenac nos fuimos a visitar las murallas. En ese momento, el tiempo nos dio un poco de tregua y pudimos completar el recorrido casi sin lluvia. Cuando de nuevo volvió a arreciar y debido a que los museos solo abren a las mañanas en esta época, aprovechamos para visitar el museo etnográfico y el museo naval. A medio día, decidimos desplazarnos en bus a la zona de Uvala Lapad (15min), donde encontramos opciones mucho más baratas de comer y de beber. Por la tarde retornamos al casco histórico para tomar algo y cenar. Para cenar elegimos el Restoran Lajk, muy sin más.

 

Segundo día y vuelta a casa

 

Comenzamos la mañana desayunado en el Buzz Bar a un precio razonable, no como el día anterior. Además como no tienen nada para comer puedes llevar comida de fuera y comerla dentro sin ningún problema. Este día teníamos pensado subir hasta el monte Srđ, donde está el Museo de la Guerra de la Independencia pero la climatología no lo permitió(https://www.komoot.com/es-es/discover/Ubicaci%C3%B3n_seleccionada_en_el_mapa/@42.6445972,18.1171876/tours?sport=hike&map=true&focusedTour=37065428&max_distance=4820&pageNumber=1).

Por si fuera poco, en esta época del año el teleférico no está operativo. Por ello, con un día gris y lluvioso, no nos quedó otra que visitar los museos que habíamos dejados pendientes el día anterior: Museo de Historia Natural y el Museo Arqueológico. Todos los museos de Dubrovnik son pequeños y se ven rápidamente, no son la ostia, pero no están mal.

 

Puerto de Dubrovnik
Puerto de Dubrovnik

 

A media mañana nos acercamos al Old Port completamente vacío y de allí nos dirigimos al Palacio Sponza, donde nos encontramos con una exposición conmemorativa del horror que sufrió esta ciudad en la década de los 90. Luego echamos una cervecita en el bar Primo y decidimos comprar algo en el super y cocinarlo en el apartamento para ahorrarnos unos eurillos. Sin embargo, por causas que desconocemos, fuimos incapaces de hacer funcionar la cocina. No nos quedó otra que conformarnos con unas empanadas de mala muerte de una panadería cercana.

 

Callejeando por Dubrovnik
Callejeando por Dubrovnik

 

Tras el cafecito de rigor, en pleno ocaso de la tarde y viendo que el tiempo nos daba un poco de tregua, nos decidimos a acercarnos a pie hasta la subida a Bosanka (30min) para obtener una vista alejada de Dubrovnik. De camino descubrimos el Bikers Cafe un bar rockero de moteros ubicado justo en frente de la parada de autobús donde paran los buses para el aeropuerto.

 

Vista de Dubrovnik desde Bosanka
Vista de Dubrovnik desde Bosanka

 

Sin nada más que ver y hacer, el resto de día lo aprovechamos en disfrutar de la tranquilidad de esta cuidad en esta época del año, tomando algo rodeado de lugareños y algún que otro turista despistado como nosotros y visitando los pocos comercios que había abiertos. Para cenar elegimos la Pizzeria Oliva, buen precio y buenas pizzas.

 

Dubrovnik de noche
Dubrovnik de noche

 

La mañana siguiente, con una incesante lluvia torrencial, la invertimos en desayunar con tranquilidad, hacer las últimas compras, tomar la última cerveza y degustar algo que todavía no habíamos probado: el famoso Crni Rižot (risotto negro) de Dubrovnik. Para ello elegimos el restaurante Dalmatino, todo un acierto, comida excelente y precio aceptable.

 

Crni Rizot del restaurante Dalmatino
Crni Rizot del restaurante Dalmatino

 

 

 

 

 

 

 

 

 

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