DÍA 1: LA SPEZIA
Sobre las 14h, cruzando la frontera italiana procedentes de Cannes llegamos a la ciudad ligurina de La Spezia (4h30). Por suerte, el área de autocaravanas ubicada a las afueras en una zona industrial (https://sites.google.com/mobpark.it/camperpark) disponía de plazas libres. El área está muy bien, es de nueva creación, económica y bastante bien equipada. Dispone de baños, duchas y el pago se realiza en máquina. Una vez instalados y realizado el pertinente pago, nos dirigimos sin más dilación a comenzar nuestro breve recorrido por la ciudad. Para llegar al centro hay dos opciones: un paseito de unos 50 minutos o coger un autobús en la misma entrada del área (10min).

Ya en el casco antiguo de La Spezia, nos dirigimos directamente a la Piazza Giuseppe Garibaldi, centro neurálgico de la vida social y de ocio de la ciudad. Aquí aprovechamos para dar una vuelta por los alrededores, comer algo y tomarnos el primer spritz del día. El resto de la tarde la ocupamos en visitar el Castillo de San Giorgio, el Museo Marítimo, que merece bastante la pena, y dar un buen paseo por el puerto marítimo al que se llega atravesando el Ponte Thaon di Revel, desde donde encontramos unas muy buenas vistas de la ciudad.
Respecto al ocio nocturno, La Spezia tiene todo tipo de bares que es mejor ir descubriendo sobre la marcha. De entre ellos me gustaría destacar el Skaletta Rock Club (www.skalettarockclub.it), un garito que bien más parece un gaztetxe (centro okupado autogestionado) que un bar. Las camareras son muy majas y la terraza está muy bien y además ponen música rollo punk. Más no se puede pedir. El local de conciertos es muy guapo, pena que nos coincidió entre semana y no había ninguno programado. Otro opción muy buena si te acercas por aquí en verano es el Centro Salvador Allende, un lugar al aire libre donde podrás encontrar música en directo, food trucks y terrazas para tomarte una buena cerveza o algún coctel.
DÍA 2: DEIVA MARINA Y RIOMAGGIORE
Al día siguiente por la mañana, abandonamos el área de La Spezia para dirigirnos a la localidad costera de Deiva Marina, concretamente al Camping Framura (https://campingframura.com). El camping tiene los servicios justos pero está ubicado en sitio privilegiado junto al mar. La razón de elegir Deiva Marina fue que queríamos una base, a poder ser en la costa, y desde allí movernos en tren a los pueblos de Cinque Terre sin tener que mover la furgo. Y resultó ser el lugar perfecto: playita, buen ambiente, bastantes opciones de restaurantes y bares para cenar y tomar algo tras las excursiones y todo esto sin demasiada masificación.

Una vez instalados en el Camping, cogimos el tren desde la estación de Deiva Marina (15min desde el camping) con destino a Riomaggiore (www.trenitalia.com) a donde llegamos en unos 40 minutos. Nada más llegar lo primero que hicimos fue visitar el castillo ubicado a 5 minutos de la estación de tren. Tras ello, comenzamos a callejear y ojear los comercios de este colorido, pintoresco y abarrotado pueblo. Es lo que tiene venir aquí en agosto. Visto casi todo y agobiados por el calor, llegó la hora de pegarse un buen baño. Para ello, desde el pequeño puertito recorrimos hasta el final el espigón de grandes rocas, donde encontramos el lugar perfecto para sacar una buena foto y pegarnos un refrescante bañito. Para un segundo baño nos desplazamos a una cala contigua y totalmente petada a la que se llega siguiendo la via San Giacomo.

DÍA 3: VERNAZZA Y MONTERRROSO
Al día siguiente, y madrugando un poquito para intentar pillar algo de menos gente, desde Deiva Marina nos trasladamos en tren a Vernazza (25min). Una vez allí, atravesando la vía Roma desde la estación llegamos a un bonito y colorido puerto, para luego allí mismo acercarnos al castillo de Vernazza y a la Torre Doria.

Desde el mismo puerto de Vernazza y atravesando la iglesia de Santa Margarita de Antioquia cogimos el denominado Sendero Azul, ruta costera de 15km que une todos los pueblos de Cinque Terre (https://www.komoot.com/es-es/discover/Ubicaci%C3%B3n_seleccionada_en_el_mapa/@44.1711132,9.7213498/tours?sport=hike&map=true&focusedTour=e1232674707&pageNumber=1). De esta manera llegamos a Monterosso, tras recorrer 4,5km en aproximadamente 1h30. La ruta es muy chula y sencilla, por el camino vas encontrando varios miradores con panorámicas espectaculares de las dos poblaciones. Nada más llegar a Monterosso lo primero que hicimos fue pegarnos un baño en la también abarrotada playa Tragagia. Luego nos dimos un paseo hasta el final de la playa Fegina donde se encuentra la estatua del gigante, recorrimos el casco antiguo y dimos cuenta de un riquísimo helado de limón mientras hacíamos tiempo hasta coger el tren que nos llevaría de regreso a Deiva Marina.

DÍA 4: CORNIGLIA Y MANAROLA
En nuestro último día en Cinque Terre y también en tren, nos desplazamos a Corniglia (30min), pueblo más alto de Cinque Terre. Una vez allí, lo primero fue subir los 377 escalones (parece mucho pero no es para tanto) de la Scalinata Lardarina que nos conducen al centro de Corniglia. Tras visitar sus principales enclaves como la Vía Fieschi y la plaza Largo Taragio, cogimos de nuevo el Sendero Azul para trazarnos en un bonito paseo hasta Manarola (5km/2h), ultimo pueblo que nos quedaba por visitar en Cinque Terre.

Tras abandonar el tranquilo y menos masificado Corniglia, llegamos a Manarola donde volvimos a encontrarnos con una horda inmensa de gente. Calles petadísimas, playas a reventar, terribles dificultades para sacar una puñetera foto… Aún así intentamos disfrutar de este espectacular pueblecito. Atravesando las calles principales Via Antonio Discóvolo y Via Renato BiroLLi donde se ubican la mayor parte de restaurantes y comercios, llegamos al al pequeño puerto donde encontramos multitud de gente tanto en las calle como en el agua y lanzándose de los acantilados. Desde allí nos fuimos al parque Giochi donde encontraremos la estampa más icónica de Manarola (telita para conseguir sacar un foto decente). De regreso al centro atravesamos la Via Belvedere que conduce a un pequeño mirador. El resto del día lo pasmos tomando algo donde buenamente pudimos. Y gracias que llevamos unos bocadillos previendo que el comer en algún lado iba a estar complicado. A pesar de todo el día mereció mucho la pena. Tras regresar en tren, culminamos el día con un buen baño en la playa de Deiva Marina.

