ESCALA 1
Sobre las 00h llegamos al aeropuerto internacional de Dubái. Sin tiempo para más nos fuimos directamente a nuestro hotel ubicado muy cerca del aeropuerto y con lanzaderas directas al mismo. Al día siguiente, nuestro vuelo salía a última hora de la tarde, por tanto, tendríamos prácticamente todo el día para visitar la ciudad. A primera hora de la mañana cogimos la lanzadera que salía desde el propio hotel hacia el aeropuerto. Una vez allí, dejamos las maletas en la consigna y nos fuimos a coger el metro para dirigirnos al barrio de Deira. El metro en Dubái funciona perfectamente y no es excesivamente caro. Llegamos a Deira en unos 10min desde el aeropuerto.

Tras dar un paseo bordeando el Dubái Creek, visitamos el zoco de las especias, el del oro y el de los perfumes. Todos ellos conforman un entramado de callejuelas muy vistosas y bastante concurridas. Eso sí, si estás interesado en comprar algo no quedará otra que poner a prueba tus habilidades regateadoras. Finalizada la visita a este lado del Dubái Creek, decidimos cruzar al otro lado. Para ello nosotros utilizamos el metro pero también podrás utilizar una de esas famosas barcas denominadas Abra que atracan junto al zoco de las especias. Al otro lado del rio nos encontraremos con el barrio Bur Dubái y su Gran Zoco repleto de souvenirs, telas, ropa, comida… Esta parte de Dubái se asemeja a una especie de casco histórico con edificaciones de poca altura que contrasta con la zona centro y sus mega rascacielos. Sin tiempo para más emprendimos el regreso al aeropuerto. Esta zona es muy buena opción si no dispones de demasiado tiempo.
ESCALA 2
En esta nueva escala, llegamos a Dubái a primera hora de mañana y nuestro vuelo no saldría hasta las 2 de la madrugada. Tiempo suficiente para ver la otra parte de la ciudad que nos quedó pendiente en la escala de ida. Tras dejar nuevamente las mochilas en la consigna del aeropuerto, nos desplazamos en metro directamente al centro, concretamente al Burj Park, donde se encuentra el Burj Khalifa y el enorme centro comercial Dubái Mall (buen opción para estar si aprieta el calor). Tanto al Burj Khalifa como a esta zona merece la pena acercarse de nuevo por la noche para ver su iluminación, así como el espectáculo de luces de su fuente.

Del Burj Park nos trasladamos en metro a Dubái Marina, para luego al atardecer regresar al Burj Park para presenciar el espectáculo de luces. La tarde la ocupamos simplemente en pasear y hacer alguna que otra compra, entre ellas azafrán iraní. Entre tanto, se nos ocurrió la brillante idea de ir a un pub a tomarnos una cerveza por la que nos clavaron 13 eurazos. Es complicado y excesivamente caro tomar alcohol en Dubái (mejor un tecito).Para la hora cenar nos trasladamos al barrio de Bur Dubai, donde nos encontramos con bastantes restaurantes con terrazas con vistas al Dubái Creek. De entre ellos elegimos el Bluebarjeel Restaurant, donde cenamos estupendamente y a buen precio, mientras nos fumábamos una shisha. Finalizada la cena, retornamos al aeropuerto. Para esa hora ya no había metro y no nos quedó otra que coger un taxi, que nos vino a costar unos 30€, un precio más que razonable.

Dubái no es una ciudad que me haya gustado especialmente, ni tampoco un lugar que tuviese demasiado interés en visitar. Sin embargo, si como en nuestro caso te coincide una escala, es curioso visitarlo. Es un lugar muy cómodo para una visita exprés como la nuestra. Aunque las distancias entre un punto y otro son bastante amplias el transporte público es muy efectivo y no demasiado caro. Simplemente hay que elegir que zonas quieres ver y no intentar abarcar demasiado si no quieres pasarte la mayoría de tu visita en el metro de un lado para otro.